Fantasía del Cumpleaños de Emma.

By: juanrico

Aug 09 2018

Category: Uncategorized

Había vuelto del viaje Lancelot en pos de Ginebra, hermana de Morgana, para satisfacer las aspiraciones del rey Arturo, a la que esperaba hacer su esposa. Sin embargo, Morgana, la hermana de Ginebra, loca de celos, se tomó unas pócimas, que los duendes del bosque le consiguieron para conseguir los poderes de una bruja mala, de tal suerte que pronto empezó a poner en práctica su mandad, experimentando la buhija, el mal de ojo y otras infernales artes, de las que se arrepintió de continuar con ellas, al comprobar que los pajarillos del bosque no se posaban en su reja, y volvió a la selva para que los Gunis la libraran del maleficio, y la convirtieran en un Hada buena.

Tanta resonancia tuvo el prodigio en la Corte del Rey, Arturo, su cuñado, que él mismo monarca decretó tres días de alborozo y fiesta para celebrar el milagro.

Al escuchar la historia que, como Morgana había escuchado atentamente de su hermana Ginebra, las tres joyitas de abuelo se pusieron muy tristes, pero de la misma forma que Morgana, recuperó el cuerpo inerme de su adorable Rey , y cuñado y lo llevó a una capilla de la abadía de Glastonbury para ser depositado en una de las tumbas hasta el final de los tiempos, Morgana disfrazada de hada madrina, junto con otras hadas y amigas- Ingraine, Elaine y la Dama del Lago- recuperó los cuerpecitos, ya muy fríos, de los pajaritos, amigos de abuelo, y los depositó en el estanque del jardín, para que sirvieran de alimento a las voraces tortugas que habitaban felices entre las verdes nenúfares y sus vistosas flores rojas que, al atardecer, si no hacía mucho frío, se abrían esplendorosas con los últimos rayos de Sol del crepúsculo.

Sin embargo, sintiéndose muy afectada por la melancolía a causa de la suerte que corrieron los tiernos pajarillos, dio con su varita mágica en la superficie del agua del estanque, donde al punto, y sin tiempo que perder, ordenó a los “Goldfish” que besaran los cuerpecitos de Swing, Sparrow, Robin, y Swalow, ya en el fondo del estanque, antes de que fuera demasiado tarde, con el fin de devolver a los pajaritos, amigos del abuelo, a la vida…

No tardaron los pececitos dorados en cumplir las órdenes de la Ninfa Morgana, y al punto, sólo con besarles en sus pequeñas cabezas, los cuatro pajarillos saltaron, en plenitud de vida, fuera del estanque y arrancaron a volar alegres hacia el horizonte, dibujando en su vuelo una órbita en forma de corazón, de la que se desprendía un fantástico caleidoscopio con los colores bellísimos de un Arcoíris – sopesando al parecer que eran los colores preferidos de la tierna Zafirito-, en busca, se supone, del jardín donde el abuelo solía darle galletas de chocolate, almendras molidas, semillas de girasol y trocitos de miga mojadas en aceite, ante la sorpresa de los Pececitos dorados, los cuales alzaron sus cabecitas por encima del agua con el fin de contemplar el prodigio; y las ranas entablaron un croar extraordinario, que, por su persistencia, obligaron a los vecinos a permanecer en vela hasta muy entrada la madrugada; y algunos grillos se vieron violentados por el crocareo de las ranas, se unieron a la fiesta con su peculiar raspadura de bandurria, de calor y monotonía, mientras que las voraces tortugas, en su trastabillado nadar, despavoridas, buscaban su escondrijo donde guardar su incontinente gula, el fuerte deseo de comerse a los tiernecitos cuerpos de los cuatro amiguitos…

No tardaron los pececillos dorados en escuchar de los labios de la Ninfa Morgana, que el día diez de agosto se celebra en un país muy lejano el cumpleaños número seis de una simpática joyita, de heterónimo Zafirito, que celebraría con sus papás, y su hermana Esmeraldita, en compañía de sus abuelos en la distancia, y de su prima, Turquesita, que, debido a la huelga de Ryanair, se tendría que conformar con asistir al ágape mediante IPad.

Al oír estas palabras de ánimo, el banco de peces dorados del estanque del jardín sacaron sus cabecitas del agua, oportunamente, por segunda vez, que, acompañadas por el movimiento de sus aletas, irrumpieron con un sonoro aplauso, al que se unió el ya recuperado Blackbird, con su guitarra española entonando el tradicional “Cumpleaños feliz” al borde del estanque, al que con el estruendoso croar habitual las batracias acompañaron con la rima:

– “croqueaño crelic

– Crocreaño crelic

– Te croqueamos Cafirico

– Crocreaños crelic”

Y Turquesilla, que no soportaba el apagón ritual de velas en la tarta de cumpleaños, salió corriendo de la reunión hipando desconsolada, en busca del regazo de su mamá.

Nick's Blog

Nick Momrik: Asparagus is gross

Lens Cap

Casual glimpes into mundane suburbia

Matt on Not-WordPress

Stuff and things.

Mataparda

This WordPress.com site is the cat’s pajamas

cracking up

Just another WordPress.com weblog

WordPress.com

WordPress.com is the best place for your personal blog or business site.

The WordPress.com Blog

The latest news on WordPress.com and the WordPress community.

%d bloggers like this: