
Mi llegada al internado V(continuación)
***(V)
Aquellas escalinatas, de mármol os llevó hasta un tercer rellano, al que daba una puerta de madera de roble de dos gambas, que se abría a una galería de camas enfiladas cubiertas todas con una colcha del mismo diseño, con filigranas y rayas geométricas azules, de color marrón apagado sobre un fondo tostado pálido…
Nunca habías visto a tantos niños, adolescentes y menos jóvenes, acompañados de algún familiar próximo, cruzaros, sin saludaros, como si se tratara de una repentina desconfianza entre desconocidos o de un inconsciente acto de timidez o tal vez de una falta de humilde cordialidad, en un frenético ir y venir por aquel pasillo entre dos hileras de camas, de tubos metálicos, como de acero, sin ser de acero, como de cromo sin estar cromados.




