
La esperanza de vencer a la epidemia se desvanecía, pero…(Continuación)
… A la mañana siguiente, tras haberlo meditado mucho entre las sábanas, había decidido terminar con el relato de La Peste, pues me resultaba demasiado patético para las amigas de Amelie, que no acertaban a comprender mi insistencia en continuar con la historia de la peste en Orán, que les resultaba muy pesada. Pero… el final de la historia se aproximaba ya, cuando las calles de la ciudad se llenaban de gente, pletóricas de euforia con las noticias, que, aunque contradictorias, auguraban que el final estaba cerca, y que la vida anterior a la epidemia se iba a recuperar, a pesar de que la epidemia brotaba en barrios donde se había considerado vencida, y decaía en otras zonas donde la desesperación de la gente aumentaba de días en día.
Cuando la madre del doctor Rieux se dirigió a su hijo para comunicarle que su amigo y colaborador había vuelto abatido por e cansancio, el rostro del doctor Rieux perdió la lozanía y una tonalidad gris de infortunio se apoderó de su semblante…




