
La jungla urbana: un cura “trabucaire”
By: juanrico
Category: Uncategorized
| Focal Length: | 10mm |
|---|---|
| ISO: | 800 |
| Shutter: | 1/0 sec |
| Camera: | Canon EOS 400D DIGITAL |
No te extrañes, amigo urbanita, que el destino o la casualidad te encare inopinadamente con alguien que te presente su impostura como dogma de fe, a la que el sujeto, sin darte la oportunidad de solicitar amparo, se acompañe de un notario circunstancial que rubrique con su presencia la falsedad u ofensa en sus palabras.
La estrategia del sujeto -que encumbra su personalidad sin el decoro de los hábitos que lo delatan como profesional de los altares e incensario de confesiones- presenta la afabilidad como arma simple, aunque útil en un escenario propicio a sus intenciones, hábilmente enmascarando sus perentorios objetivos.
No le arredran inconvenientes de interrumpir mi rutinaria pesquisa de artículos de consumo en el pasillo entre dos estanterías en el Corte Inglés de nuestra ciudad, -que a buen seguro el mencionado personaje, con una familiar presentación del acompañante, al que no tenía el gusto de conocer y ,menos aún , de interesarme por su persona- e impedirme continuar con mi tarea, situándose ineludiblemente frente a mi.
-“Me alegro de encontrarme contigo, después de mucho tiempo” -le anuncié con sincera predisposición hacia su persona, toda vez por haber tenido noticias sobre un mal grave que había superado con éxito.
-¿ No le conoces ?
-No tengo por qué conocer a todos los párrocos de la región – le contrarié amablemente.-Te encuentro bien, tal vez un poco más delgado de lo que era habitualmente en ti -le intenté adular con mis palabras su buen estado, a pesar del aspecto sin lustre en estos momentos.
-He sufrido una grave enfermedad, -me anunció, tal vez sin la intención de recabar un gesto solidario por su parte, señalando la secuela de una traqueotomía en el cuello, para a continuación añadir:
-Una infección de garganta.
-¡ Bueno -le deseó un paisano al que acababa de saludar- que no vuelva!
-“Bueno, San Pedro nos está esperando con los brazos abiertos en el cielo, no obstante”! -añadí con la irónica ponderación que la fe cristiana nos proporciona.
No debió ser bien recibida mi maliciosa puntualización por su parte que, dirigiéndose al acompañante, respondió a mi insolencia con una hiriente desconsideración.
-A este SUJETO le conocí en los sesenta en…- apostilló de forma insólita.
-¡ Un momento yo no soy SUJETO, sino PREDICADO, pues tú eras el PREDICADOR ! – intenté resarcirme de tan inesperada argucia; y sin intercambiar más improperios, se dio la vuelta sobre sí mismo y continuó caminando hacia adelante.
( “trabucaire” es un término catalán para referirse a organizaciones mafiosas o clandestinas que operaban en Cataluña y sur de Francia al servicio de algunas de las facciones en guerra )





