
De la ciudad alegre y diáfana, a la ciudad gris y triste de la sabiduría…( Cont.
Apenas terminamos de hacer las maletas, esperamos la hora de almorzar para que el tiempo cundiera hasta que los demás convivientes volvieran de la Facultad. De los que más mostraron la inminente separación fue Dionisio, que, según nos confesaría JM y a mi, echaría en falta nuestra compañía en la Riojana, a los que nos leía el soneto,al estilo del poeta Pedro Salinas, al que admiraba como poeta más proclive a las técnicas modernistas que ningún otro de la Generación del 27, de cuyos poemas no nos parecían poesía, pues rompía con la tradicional medida de versos de medida simétrica, y en sus composiciones abusaba del verso de pie quebrado, que, según Dionisio, le permitía una cadencia y tonalidad más de acorde con la nostalgia del sentimiento, del amor y de la ruptura, muy en boga entre las composiciones poéticas del momento. En cuanto a los demás, sobre todo, Alvaro de la Mota, que, estaba terminando Lenguas Clásicas, por la dificultad de las asignaturas, parecía no dar tregua a la tarea de terminar las traducciones asignadas, al que echaríamos en falta por su gracejo sevillano, y habilidad en el manejo de los compases con las palmadas, y juego de los palillos en la reproducción de sevillanas y fandangos…






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