
Al otro lado del tiempo. Continúan las andanzas de los tres randas en el baile del casino de Andrés ( Cont.IV-K)
-¿ quieres bailar una pieza con mi hermano? Invitó a Pepa que bailara con el Pecas, al que abrazó pòr la cintura, y su cabeza empezó a dar vueltas tantas como el movimiento de las caderas requería, al tiempo que sus carrillos se apretujaban como un niño de pecho a la protuberancia de su incipiente juventud.
-¿Te estás mareando; lo veo por el sudor que te corre por la mejillas, y siento tu cuerpo muy cerca de mis caderas, a pesar de ser muy joven ? -le susurró la Pepa al oído, tan próximo que le mordisqueó el lóbulo con irrefrenable pasión de una joven seductora.
El Pecas nos contó al Lolo y al Monazillo, que al sentir el cuerpo de la moza pegarse al mío, sentí algo muy extraño, que nunca antes le había acontecido; únicamente cuando sentía muchas ganas de mear… Que sólo aguantó una sola pieza porque se sentía muy raro, y lleno de vergüenza, sólo al rozarle los muslos a Pepa, que los apretaba muy duros contra mi cuerpo, a cuyo relato el Monazillo respondió con una pícara carcajada:
– ¡ mira que eres pavo, Pecas, mi hermana me ha contado que a las mozas les pirran los niños que empiezan a crecerles los pelos de la barba…porque se les nota todo cuando los aprietan en el baile del arroz pegao…!





