
De la ciudad diáfana y jaranera a la ciudad gris y triste de la sabiduría (Cont.)
* Aquel examen parcial de literatura francesa sobre los escritores franceses del Renacimiento se lo calqué de un trabajo sobre los enciclopedistas franceses del XVIII, y Un compañero, de nombre Fernando, un reconocido “lameculos” del catedrático Cortes, le calcó el examen del mío propio, de cuya pericia le resultó muy positiva al comprobar que había obtenido un sobresaliente; en cambio, a pesar del riesgo que supuso copiar, me gratificó con un suspenso, más grande que la catedral gótica dela ciudad. De cuya situación decidí abandonar la cultura y lengua francesa para aproximarme a Pirandello al curso próximo.




