
Del ocaso al auge (2)
Sus labios sabían todavía a la fragancia que la mentolada aroma de su cigarrillo de marca Piper se hubiera mezclado con el tosco sabor a mi cigarrillo Ducados; era como si un sutil y delicado frescor se mezclara con el insistente deseo de color ocre a fuego viril compitieran en alcanzar ambos sabores el mismo objetivo erótico, sin tregua, sin pausa, sin final.
Aquella pertinaz carrera bordeando la balaustrada del Río parecía no terminar nunca; sorteando la presencia de enamorados que de tramo en tramo del incómodo respaldo de aluminio, que separaba el borde del paseo de la salvaje y descuidada pendiente de la orilla de la ribera, que impedía a a los enamorados precipitarse por la ladera hasta la corriente sonora del agua que transcurría irremisiblemente hasta su destino. La mar, más allá de la raya con Portugal…





