
Al otro lado del tiempo. Continúan las travesuras de los tres astrosos saltimbanquis . (Cont.G-L)
Observé que el primo Lolo aparentaba mustio aquella mañana de primavera, que, por la noche habría graznado la lechuza o el cuclillo se había mostrado inquieto, acompasando de temor al podenco que dormía en el pajar de la abuela…
-¿Acaso no te dejó dormir el reclamo aflautado de la “choncha” -comúnmente conocido por la hembra del mirlo, que con ansiedad esperaba encontrarse con el macho para la postura de primavera, o tal vez el monótono y ronco entrecortado cucú de la apestosa abubilla, que disimula su hediondo olor con su vistoso plumaje- insistía el Monazillo por su interés de conocer los pormenores del alma del primo Lolo?…
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