
Al otro lado del tiempo- Continúan las aventuras de los tres paparuquines, el día de la matanza del cerdo
-¡Qué risa! El Tío Sioro hacía de matachín; el cual una vez el verraco había sido postrado en el banco de los suplicios por el Pintao, el Comino Chico, el Capitán delo Gorriatos, el tío Sioro, a la sazón vecino de la calle, en la vivienda de la esquina, frente a la casa del Niño Ambrosio, la cual el matarile la había adquirido al Herrero, que, había cerrado el negocio para probar mejor suerte en los Madriles; después de haber afilado su faca, le enjaretó una puñalada tan desafortunada en el cuello del puerco, que, haciendo alardes de su fortaleza se desembarazó de los matanceros y se puso a recorrer el corral con las esternillantes carcajadas del Capitán de los Gorriatos, provocadas por la impericia del tío Sioro…desangrándose el puerco en su carrera en busca del refugio, del cubil…mientras las matanceras, la mujer del tío Sioro, la Isabel de Galo, la Comina, y la Espabilada se quedaron ojiplatos al contemplar al tío Sioro, corrido como un principiante, y las carcajadas de los matarifes…





